Aspirar

Los sueños son el combustible del ser humano. 

Por algún defecto o virtud en nuestra composición genética, necesitamos aspirar a algo, a una nueva identidad, a un proyecto que nos atrae.

Una vida humana sin aspiraciones, sin crecimiento, sin progreso, es menos vida, es una vida vegetal o mineral, pero no verdaderamente humana.

Necesitamos que nuestra vida tenga significado y son nuestras aspiraciones lo que da sentido a nuestros días.

La investigación psicológica ha demostrado que obtenemos más gratificación al imaginarnos lo bueno y placentero que será conseguir algo, que la satisfacción real de haberlo alcanzado (que nos dura poco y empezamos a pensar en otra cosa).

Los anunciantes juegan con esto para vendernos sus productos y dejarnos permanentemente insatisfechos. 

Pero podemos aprovecharlo en nuestro beneficio si diseñamos conscientemente las aspiraciones que queremos y no dejamos que otros las manipulen.

Porque prosperar nos empodera, haciéndonos más conscientes de nuestro poder creador para embarcarnos en proyectos que nos retan y sacan a la luz lo mejor de nosotros.

De igual modo que el niño se llena de orgullo demostrando una habilidad nueva (“¡mira mamá lo que puedo hacer!”), los adultos nos llenamos de vida con nuestra aspiración a mejorarnos, a crecer y evolucionar, …a ser otro.

*Imagen Tumisu 

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