Economía Corporal

Todos tenemos claras las reglas básicas de la economía monetaria personal.

Sabemos que si vamos a la tienda a comprar una botella de agua que vale 1€, le damos 10€ y les decimos que se queden con el cambio, y lo repetimos cada vez que compramos algo, llegará un momento en que acabaremos arruinados.

Sin embargo, con la economía corporal personal no aplicamos la misma lógica y por cada esfuerzo muscular que realizamos, solemos poner más tensión de la que necesitamos. 

Algo que repetimos constantemente a lo largo del día. Un día tras otro, semana tras semana. Hasta que nuestro cuerpo agota sus reservas energéticas y entra en ‘bancarrota’.

Y luego nos preguntamos por qué andamos tan cansados, por qué nos duele el cuerpo o nos aparecen contracturas y molestias musculares.

No. No es casual, sino causal. 

Vamos despilfarrando la energía corporal como si nos sobrara, como si fuera gratis. Pero no lo es. 

Del mismo modo que no vamos tirando el dinero (que “la pela es la pela”), no deberíamos malgastar nuestra energía corporal sin necesidad.

Y economizando tendremos más energía cuando nos haga falta usarla.

BONUS

– La clave es despertar nuestra conciencia corporal aprendiendo a ser conscientes de lo que cuesta y lo que gastamos con cada gesto que realizamos.

– Luego solo es cuestión de ‘pagar’ lo justo.

* Imagen Skitterphoto

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