Encajonados

Necesitamos certezas, seguridades y entornos predecibles para no volvernos locos de ansiedad, para sentir que nuestra supervivencia está garantizada (o al menos tener esa impresión).

Por eso ponemos nombres y etiquetas a las cosas y creamos conceptos y categorías que le dan una cierta coherencia a lo que vemos y a lo que somos. 

Eso nos ayuda a ordenar nuestro mundo y hacerlo más comprensible, pero luego esas categorías se convierten en barreras que nos encierran en nuestras percepciones limitadas.

Para la mente humana estos procesos son inevitables, por lo que no se trata tanto de deshacernos de esta tendencia, como de no confundir estas etiquetas con la realidad.

De lo contrario corremos el peligro de encajonar nuestro mundo en pequeñas parcelas limitadas, en una sucesión de compartimentos estancos que enjaulan nuestro pensamiento y nos impiden ver todo lo que es posible fuera de esas estrechas anteojeras.

Lo triste es que así es como viven muchas personas sin darse cuenta del mundo de oportunidades que existe fuera de sus límites conceptuales. 

Pero como esa visión limitada es de creación propia, podemos cambiarla en cualquier momento si sabemos cómo. 

Filtros de la Realidad 

Si nos imaginamos dos cajones intentando dialogar, tendremos una visión (absurda, pero acertada) de lo que pasa en la (supuesta) comunicación entre dos personas. Porque en realidad no solemos dejar espacio para otras opciones fuera de lo que ya creemos.

Tenemos “filtros de la realidad” que solo dejan pasar lo que concuerda con nuestras ideas y esquemas mentales previos. Y si no somos conscientes de esta tendencia nuestro pensamiento se vuelve rígido e impermeable a nuevos conceptos.

El único antídoto contra esto es exponernos a nuevas visiones del mundo. Por eso es recomendable conocer a personas de otras culturas o con opiniones y preferencias ideológicas diferentes de las nuestras.

Ya no con la intención de convencerlos de que nuestra postura/visión es la (más) mejor, sino con sincera curiosidad por entender su visión del mundo.

A mí me ha pasado de prejuzgar personas o ideologías de entrada y sin comprenderlas realmente. Y cuando he profundizando en sus planteamientos, tal vez no he acabado convertido a su causa, pero sí me ha servido para ampliar mi (acotada) visión de muchos temas.

Entristece que nuestros ‘cajones mentales/conceptuales’ hayan causado tantos malos entendidos, odios y conflictos entre personas y comunidades, cuando es posible expandirlos para incluir otras concepciones.

BONUS

– ¿Eres consciente de tus cajones mentales?

– Suelen salir a la luz cuando algo se opone a tu visión del mundo y tu reacción es visceral.

– Trata de entender esa perspectiva sin rechazarla de entrada.

* Imagen Pexels

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