Eslabones de Maestría

La verdadera vocación del profesor (o coach o entrenador) es hacerse progresivamente innecesario para sus alumnos. 

Aunque parezca un destino cruel, el maestro se enorgullece de ayudar a que los alumnos mejoren su desempeño en una actividad o materia hasta que la dominen y la persona alcance autonomía propia. 

Sabe que de este modo también eleva el nivel del desempeño humano, formando parte de una cadena de eslabones de maestría unidos desde los orígenes. 

Hay un cuento clásico en que le preguntan a tres albañiles cuál es su trabajo. 

El primero dice que poner ladrillos. 

El segundo dice que es poner comida en la mesa para su familia. 

Y el tercero contesta que él está ayudando a construir una catedral. 

Los tres hacen el mismo trabajo y todos tienen razón, pero solo el último es consciente de la importancia de su labor. 

De la misma manera, el maestro también ayuda a construir catedrales de conocimiento en sus alumnos con la búsqueda diaria de maestría. 

Tratando de que sus alumnos sean mejores de lo que eran ayer y hasta los mejores que hayan existido nunca. 

Ya no con aspiración de fama, sino con la conciencia de estar elevando el espíritu humano potenciando los talentos y habilidades que tienen como materia prima. 

RINCÓN DEL COACH

– ¿Y tú pones ladrillos o construyes catedrales?

* Imagen Analogicus

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