Inercia

Muchos hacemos nuevos propósitos cuando empieza el año, que solemos abandonar a las pocas semanas, decepcionados por la dificultad del cambio o la falta de resultados inmediatos.

En mi experiencia trabajando con atletas que querían mejorar su rendimiento y con personas con algún tipo de dolencia (generalmente sedentarias), me encontré que los dos grupos tenían la misma dificultad para cambiar de hábitos, pero de sentido opuesto.

Para los triatletas comprometidos con rebajar sus tiempos, la inercia era hacer y hacer, y acababan entrenando el día que les tocaba reposo o haciendo un entrenamiento más intenso/largo cuando tenían programado algo regenerativo/corto. Y así corrían el riesgo de sobreentrenarse y nunca alcanzaban buenos niveles de recuperación.

Por el contrario, en las personas con molestias (que habitualmente se movían poco) la dificultad era que hicieran una rutina de ejercicios por su cuenta. Pues nunca parecían encontrar tiempo para hacerlos, con lo que su recuperación era más lenta.

Sucede que nuestro comportamiento es guiado por una inercia inconsciente para nosotros, que determina los resultados que obtenemos. Y cuando queremos hacer un cambio o adquirir un hábito nuevo, nos cuesta tanto modificar nuestro rumbo/inercia como al Titanic después del aviso de iceberg. 

No es fácil mantener lo que nos habíamos propuesto porque no empezamos de cero, sino que arrastramos inercias previas. Por eso el primer paso para lograr nuestros propósitos es ser conscientes de nuestras tendencias naturales y luego encaminarlas hacia el nuevo objetivo.

BONUS

– Analiza qué inercias tienes actualmente.

– Busca maneras de integrar el cambio/hábito que quieres adquirir DENTRO (nunca en contra) de esas inercias.

*Imagen Engin Akyurt

Comparte este artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

¡Desata tu Rendimiento!

Recibe pequeñas dosis de Salud Integral, Psicología Práctica y Rendimiento Humano para mejorar tu vida. Sin Spam.

Ir arriba