Vida Postergada

Nos pasamos la vida postergando, a la espera del momento ideal…que nunca parece llegar.

Reservamos la vajilla buena para cuando venga toda la familia, abriremos aquella botella de vino carísima cuando haya algo importante que celebrar, estrenaremos la camisa que nos encanta en una ocasión especial, etc., siempre más adelante, que hoy no toca.

También aplazamos hacia el futuro cosas que siempre hemos querido hacer, como aprender un idioma, viajar por el mundo, volver a practicar nuestro hobby favorito o meternos a construir la casa de nuestros sueños.

Pero no tiene sentido vivir así porque (1) desperdiciamos años en los que podríamos disfrutar de lo que nos gusta y (2) porque de tanto postergar llega un punto que nunca lo damos hecho.

Además, cuando vivimos aplazando sin fecha lo que queremos, perdemos coherencia personal porque aumenta la brecha entre lo que decimos que queremos y lo que hacemos. 

Sí, ya sé que una sola vida no da para hacer todo lo que nos gustaría, pero mucho de lo que se nos queda en el tintero no es por falta de tiempo, sino por miedos (irracionales), excusas (baratas) y coartadas (varias, vacías).

Sucede que tenemos demasiadas esperanzas puestas en nuestro ‘yo futuro’, y lo cierto es que seguramente no será muy diferente de como somos ahora. Así que siento decirte que es muy poco probable que en el futuro hagas nada que no haga tu ‘yo presente’. 

Y no se trata de vivir a lo loco, sin pensar en las consecuencias de tus acciones, sino de disfrutar de la vida que realmente quieres, Hoy. Aquí. Ahora. Porque el mañana no existe (aún), solo puedes crearlo (y vivirlo) desde el presente. 

Ensayo General

La vida es como un ensayo general de una obra de teatro. Pensamos equivocadamente que tendremos la oportunidad de estrenarla y que el día del estreno saldrá todo bien. 

Pero resulta que la vida solo nos da una oportunidad, y en los ensayos generales las cosas salen mal, fallan, se revelan los desajustes del vestuario que probamos por primera vez, no cuadran las marcas donde deberíamos ponernos para estar bien iluminados o faltan luces. 

En el teatro, tal vez para calmar los nervios, se dice que cuanto peor el ensayo general, mejor irá el estreno. Pero en la vida no tenemos oportunidad de estrenar la obra, por lo que nos toca improvisar.

¡Ay, pero qué poco nos gusta eso!

Nuestro cerebro necesita patrones, seguridades y certezas, para poder predecir lo que sucederá y garantizar nuestra supervivencia. Y en la improvisación no tenemos garantías de nada.

En la vida nunca sabemos cuándo sucederá un imprevisto o cuándo vendrá algo que rompa con la rutina habitual. La única seguridad es que tarde o temprano aparecerá algo inesperado (2020 para más señas).

Y aunque en otra muestra de soberbia humana pensábamos que podíamos controlar los azares del destino por medio de avances científicos, seguimos siendo zarandeados por pandemias, por desastres naturales o guerras imbéciles y absurdas.

Pero si echas un vistazo a tu biografía puedes identificar situaciones en las que te han sucedido cosas inesperadas, en las que has debido improvisar, ser flexible y adaptarte a las circunstancias,…y has tenido éxito.

Quiero decir que YA tienes esta habilidad, ¡así que disfrútala!

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